martes, 13 de enero de 2009

Una decisión importante... y el comienzo de una vida nómade...

Por fin me he sentado a escribir...

Hace nueve meses, mmm… nueve meses, que simbólico no?... decía, hace nueve meses que nací a una nueva etapa en mi historia.

Quizás podría decir que ese día decidí ser protagonista de mi propia vida, ya no desde las limitadas opciones que creía tener, desde el imaginar melancólica y lejanamente algo que parecía inalcanzable o una locura, sino con la certeza de que no existe freno para los sueños, y que todo lo que haga falta para seguir a mi corazón y dedicarme a lo que me hace feliz y plena ya esta ahí esperándome para cuando lo necesite.

Bueno, les cuento un poco de historia... Un poco como llegue a este viaje.

Desde muy chica que me gusta estar al aire libre, en contacto con la naturaleza... Y bueno, buscando un poco por ahí y otro por acullá, y luego de dar un par de vueltas, me decidí a estudiar Ingeniería en Ecología. La facultad me dio la posibilidad de cruzarme con personas en el camino que me fueron mostrando un rumbo diferente. O mejor dicho, me ayudaron a recordar….

Hubo alguna vez un tiempo, en el que las personas fueron parte de la naturaleza. Conocían los ciclos, respetaban los tiempos, tomaban lo que necesitaban pero no abusaban. Eran parte, eran la tierra. Gracias a Dios, todavía hay personas así, que no se olvidaron de quienes son, y cual es su lugar en este juego que es la vida.

Empecé a recordar e imaginar formas de cultivar nuestros alimentos sin envenenarlos ni envenenar la tierra, de construir nuestras casas sin destruir tanto, sin gastar tanta energía, sin dejar tanta huella y tantos escombros, de obtener energía sin crear enormes impactos, para la vida y para la naturaleza. Empecé a entender que la naturaleza nos da lo que necesitamos si re-aprendemos a respetarla, y a cuidarla. Empecé a pensar en formas más justas de relacionarnos entre nosotros. Empecé a entender que muchas de las cosas que yo creía que necesitaba, eran mas una trampa, un ancla que tira para abajo, un peso que me quitaba liviandad para sentirme más libre y volar, que una real necesidad….

Y como Dios los cría y el viento los amontona, fuimos agrupándonos entre amigos que pensábamos y sentíamos parecido. Y allá por el 2007, con Anusha, Agus, Pablusha y Cai empezamos a leer y seguimos buscando y así nos encontramos con los pueblos originarios de nuestra tierra, y con personas que están recordando, con personas que fueron reelaborando algunos conceptos como el de Permacultura, que lo que tiene de nuevo, lo tiene de viejo….

Cada vez que nos juntábamos a soñar, a charlar, a sentir que queríamos algo diferente, buscábamos alternativas a esta amnesia de la que sufríamos, con la que nacimos. Yo creo que fue muy valioso para cada uno ese primer empujoncito, por lo menos lo fue para mi y aún seguimos acompañándonos.

Así, estas ideas siguieron resonando en mi cabeza y en mi corazón, aunque no tenían sentido para mi si no las experimentaba. Tenía la teoría, elegía esa manera de vivir….    me faltaba vivirla.

Y para que? Justamente para sentirme viva, sentir que elijo día a día cómo quiero vivir, desde la conciencia plena de cada decisión y para compartir esas experiencias, para mostrar que se puede, que existen otras alternativas y que podemos crear nuevas, mas justas para cada realidad. Y que cada uno, como yo, tenemos derecho a elegir, a crear nuestra propia historia y también tenemos derecho a equivocarnos.

Muchas actitudes de conceptos de permacultura me hacían eco en la cabeza como una forma de poder transmitir conciencia, de mostrar que se puede vivir en armonía y mejorar nuestra relación entre nosotros como personas y con la naturaleza sin la necesidad de involucrar grandes sumas de dinero. Por ejemplo,el poder crear cosas con los recursos que nos provee cada lugar; poder desarrollar la capacidad de observación, de sentirnos parte de nuestro entorno; de valorar lo que tenemos: nuestro lugar, nuestras tradiciones, nuestros saberes; de pedirle permiso a la naturaleza para tomar parte de ella y ser conciente de que debemos retribuirle con cuidados y respeto. De hacernos cargo de nuestros residuos, de ser un consumidor responsable, de reusar y reciclar, todo lo que se pueda, cosas que para muchos es basura y aun sirven y al re-usarlas generamos menos presión a la naturaleza que nos provee, y así miles de cosas más.

Por lo que me puse como meta unir estas dos vocaciones: el cuidado de la naturaleza y el cuidado del ser humano. Pienso que una es herramienta para la otra y viceversa y se retroalimentan generando abundancia y belleza. A comiezos del 2008, escribí la idea en este blog y la puse a rodar, así como un sueño, bastante ambicioso por cierto, pero no importa, de alguna manera se va a materializar, lo importante es para mí, empezar a caminar.

Y por eso el 13 de enero de 2009 comenzé este viaje, con boleto de ida... Lo que vine a buscar es experiencia, aprender de la práctica, vivir como pienso, principalmente y a partir de allí, transmitir todo lo que pueda donde sea necesario y haga falta. Hacer de puente las veces que se pueda, uniendo gente, grupos con las mismas metas, con los mismos sueños, contar la historia de cada lugar donde vaya, dejarlas por escrito, o en algún lugar del corazón...

Pienso que es tan importante el trabajo en cada uno de nosotros y entre nosotros como personas, así como las técnicas y ejecución de las cosas materiales, por lo que estoy tratando de formarme mucho en eso, con una mirada más integral.

Planee un poco mi viaje pero no demasiado, también dejando la posibilidad de que se abran nuevos rumbos y posibilidades en el camino.... y así fue sucediendo, todo el tiempo te sorprende…

El plan original era más o menos así: empezar por el Bolsón, donde hay un lugar muy especial, donde se puede ir a hacer cursos de permacultura y construcción natural o a trabajar como voluntario, que es el Cidep. También allí, en Bolsón hay otra Chacra, el Ciesa, que enseñan Huerta Biointensiva y está Jorge Belanko, el constructor natural que conocí en Monte Callado, la Granja de Damián Colucchi en Tandil, donde participé de mi primer taller de Construcción Natural. En principio me gustaría visitar estos dos lugares y encontrarme con Jorge Belanko, luego, el camino marcará otros rumbos.

Luego, avanzando en el tiempo, a mediados de Marzo-Abril partiría rumbo a Mendoza hacia dos chacras orgánicas: Madre Tierra y el Peregrino. También allí quisiera pasar un tiempo, compartiendo y aprendiendo...

Los otros puntos del camino que sabía que quería visitar eran Yanantín en San Luis, y Córdoba, visitar a las personas que conocí en el encuentro de Ehma, y algunos lugares que había buscado por internet, aunque no tenía ya a esta altura muy claro ni cuando ni como se irían sucediendo las cosas….

Cosas que formarán parte de los próximos capítulos de esta historia…

3 comentarios:

Claudio Quijada dijo...

Ya ha pasado un tiempo de que escribiste esto y que empezaste tu camino...pero es cada vez mas común escuchar tu nombre este ultimo tiempo, por las cosas buenas que estas haciendo y por las personas que te fueron conociendo en el camino y que ahora son también tu voz. Por esto que me acuerdo siempre de ti y me detuve un minuto a leerte y saber que todo sigue bien.
Te mando un abrazo grande!
Mucha energía y bendiciones para todo!

Claudio Quijada

Maria Rodriguez dijo...

Hola Clau!
Gracias amigo por tus palabras! Me hiciste emocionar! Jaja!
Que seas muy feliz!!!
Un abrazo fuerte!
María

Lucas dijo...

Muy buena tu experiencia, es recordar y se siente como de a poco el equilibrio aparece. Me gusta mucho la oportunidad que hay de poner en práctica los ideales y hacerlos realidad con las manos.

Tengo un camino similar adelante, si todo sale bien voy a estar pasando por el Bolsón este verano. Saludos María!! Lucas.